MONTE
DE
OMBÚES:
MAJESTUOSIDAD
CEREMONIAL

La
magnificencia
de
más
de
3.000
ombúes,
cargados
de
siglos,
agrupados
en
el
conjunto
botánico
más
grande
del
mundo,
brindan
un
espectáculo
majestuoso,
único
e
imperdible.
Recios
e
imponentes,
alcanzan
tamaños
absolutamente
inimaginables,
sin
perder
la
particularidad
de
cada
ejemplar.
Una
parte
del
bosque
de
ombúes
puede
ser
visitada
navegando
por
el
curvilíneo
arroyo
Valizas.
Para
ello,
hay
que
llegar
hasta
el
puente
que
cruza
el
arroyo,
sobre
la
ruta
10
y
contratar
el
servicio
del
guía
especializado.
En
bote,
se
recorren
los
cinco
kilómetros
que
distan
a
la
naciente
del
Valizas
en
la
laguna
de
Castillos,
donde
se
encuentra
la
entrada
al
bosque.
La
travesía
dura
veinte
minutos
y
es
un
paseo
en
sí
misma.
Se
avistan
gran
número
de
biguaes
y
patos
de
distintas
especies,
garzas
blancas
y
moras,
teros
y
teros
reales,
cigüeñas,
gallinetas,
cuervillos,
cisnes
de
cuello
negro,
gansos
blancos
y
chajaes.
El
área
habilitada
del
bosque
del
Estado,
bordea
la
ribera
de
la
laguna
con
más
de
cien
ombúes.
Muchos
de
ellos
crecieron
abrazados
a
recios
coronillas,
en
una
asociación
que
despierta
la
curiosidad
de
los
técnicos
y
los
mantiene
estudiando
esa
simbiosis,
para
tratar
de
explicarla.
Hasta
el
momento,
las
experiencias
demostrarían
que,
si
crecen
juntos
desde
un
principio,
convivirán
sin
problema.
Pero
una
vez
que
una
de
las
dos
especies
creció,
si
se
intenta
implantarle
la
otra
al
lado,
no
le
permitiría
el
desarrollo.
Si
bien
la
falta
de
anillos
en
su
tronco
impide
determinar
la
edad
de
un
ombú,
se
estima
que
hay
ejemplares
de
más
de
400
años,
cálculo
basado
en
el
coronilla
con
el
que
se
simbiotiza.
A
diferencia
de
los
bosques
exóticos,
los
nativos
son
solidarios
y
permiten
la
coexistencia
de
varias
especies
vegetales
en
un
mismo
espacio.
Aquí
puede
apreciarse
la
convivencia
de
ombúes,
con
talas,
ceibos,
espinillos,
arrayanes,
enviras,
mburucuyaes,
por
nombrar
las
más
notorias.
Prospera
también,
gran
riqueza
de
fauna.
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