R. O. del Uruguay-Departamento de Rocha  

   

TARUCHONES DE INDIA MUERTA

 

 

 

 

En el momento que llegamos a la orilla del lago se terminó de completar el panorama ideal para vaticinar una espectacular jornada taruchera. Mientras nos poníamos los waders, el gran borbollón que vimos en el agua al lado de un pajonal nos demostraba que los peces estaban allí, lo que sumado a las condiciones climáticas que esa tarde eran ideales redondeaba un escenario más que alentador. En lo personal las mejores pescas que he tenido en estas fechas han sido en días de temperatura relativamente alta, con un poco de nubosidad, baja presión y casi nada de viento.

Haciendo caso omiso a los pronósticos de lluvias anunciados por TV para esa tarde por el carismático meteorólogo Vázquez Melo, con mi hermano Fausto nos arriesgamos enseguida del mediodía a iniciar la temporada en nuestra meca taruchera, el lago India Muerta.

El lugar elegido fue una estancia con permisos de acceso muy restringidos, porque nos garantizaba un ambiente tranquilo y poco trillado por la cantidad de pescadores que en esta época acuden en busca de las tarariras.

El lago en esa zona tiene conformación de bañado, con aguas muy bajas que ese día estaban sumamente claras.

 

 

 

A los pocos instantes de estar vadeando con nuestras cañas de mosca, nos dimos cuenta que había muchas tarariras y que estaban muy sensibles al verlas disparar ante el mínimo e inevitable disturbio que causamos en el agua, por más cautela que pusimos para movernos.

Luego de algunos esporádicos ataques fallidos, tanto al popper de foam de Fausto como al mío, pude capturar a la primera de la tarde. Previamente esa misma tarucha había errado la embestida dos veces seguidas. Como acostumbro hacer, la dejé por unos minutos para no asustarla y me dediqué a pescar hacia otro costado esperando para intentar instantes después sin alertar la desconfianza del pez.

Cuando volví a castearle, y al recoger pasé sobre el sitio donde estaba, la vi rebollar atrás del popper, lo moví con otro corto tirón y la vi moverse otra vez detrás del engaño. Me contuve dejando la mosca quieta otro instante, y cuando volví a traccionarla, vino el ataque certero. La dejé otro interminable segundo para asegurarme que lo tuviera bien en la boca mientras estiraba la línea y bajaba la vara, y con un fuerte cañazo de mi querida STS la clavé para que no se me fuera a escapar. Me di cuenta de que era un bicho grande, si bien no pudo pelear como hubiera debido por causa de las plantas acuáticas. Así y todo nos regaló un par de saltos aunque no sacó todo su cuerpo fuera del agua. Normalmente en estos ambientes se pierden muchos peces ayudados por los enganches en la vegetación, pero esta vez la suerte estuvo de mi lado.

 

 

 

La tomé con el boga grip cuya balanza acusó 3,500 Kg., Fausto tomó las fotografías de rigor y la devolví nuevamente a su hábitat. Había hecho mi debut de temporada en India Muerta con una malabaricus espectacular.

Pensamos que a partir de ahí se iba a dar una captura tras otra, pero por un largo rato no fue así. Vimos cantidad de peces en movimiento pero muy pocos atacaron y todos erraron.

Decidimos cruzar un pajonal y probar suerte en otra zona donde escuchábamos chapoteos en el agua, que supusimos eran producidos por aves del bañado.

Se nos aceleró el pulso cuando comprobamos que los ruidos no se debían al movimiento de chajaes, cuervillos, gallinetas, patos o garzas quienes nos observaban de lejos, sino de tarariras que se movían nerviosamente dejando enormes estelas en el agua y lomeando en la superficie, muchas veces dejando ver las aletas dorsal  y caudal. Todo esto se desarrollaba en 50 cms de aguas claras, y en varios sectores del bajo que teníamos a nuestra disposición, lo que desafía los nervios de cualquier pescador.

Acto seguido y tratando de mantener la calma, casteamos sobre cada tramo de agua que mostró actividad, y lo que pensamos que iba a ser una fiesta de ataques en superficie se transformó en una demostración casi absoluta de indiferencia hacia nuestros engaños.

Digo casi, porque solo una tararira más, de unos 3 Kg., mordió efectivamente un popper de foam y fue capturada aunque de ella no tenemos registro fotográfico.

En algo así como dos horas, distinguimos enorme cantidad de tarariras muy grandes, como hace mucho no veíamos en India Muerta, pero solo unas pocas más atacaron fallidamente las moscas de todo tipo y color que les ofrecimos.

En todo ese tiempo se mantuvo la actividad febril de estos peces que evidentemente no estaban cazando, sino ocupados de otras necesidades que les indicaba su instinto. Suponemos que estaban dirimiendo disputas territoriales previas al período reproductivo que vendría inmediatamente. Hace muchos años que andamos tras las tarariras y es la primera vez que observamos un comportamiento de este tipo en forma generalizada en gran cantidad de peces.

 

 

          Más allá de la cantidad de capturas efectivas, nos quedamos inmensamente satisfechos por haber observado ese inigualable espectáculo de la naturaleza y por la cantidad de peces enormes que vimos, lo que demuestra que con solo seguir cuidándolo, este ambiente nos regalará una pesca excepcional. Estas tarariras, cuyos tamaños rondan hoy en los 3 Kg. a 3,500 Kg. seguramente son aquellas que hace dos años, cuando se comenzó a implementar el manejo sustentable de la pesca, eran casi lo único que había en el lago y tenían 1 Kg. a 1,500 Kg., corroborando una vez más una teoría no demostrada que tenemos hace tiempo sobre que en India Muerta las Hoplias malabaricus crecen aproximadamente 1 Kg. por año.

El día se mantuvo bueno hasta el final y nuevamente disfrutamos de un atardecer espectacular en el bañado, para finalmente volvernos a Rocha entre comentarios y buenos mates.

 

Texto: Gino de León                                                   E-Mail:

 

Principal Notas Moscas Equipos Técnicas
Fotogalería Naturaleza Cultura Links

Contáctanos