R. O. del Uruguay-Departamento de Rocha  

CLASICOS SEÑUELOS LAGUNEROS

 

A pesar del transcurso de los años, del avance de la tecnología y de los nuevos materiales de última generación, muchas veces el pescador entendido re descubre el resultado positivo de sus antiguos, pero siempre efectivos modelos de artificiales.

  

Oreno

         Tan añejos como el increíble "Bass Oreno", sin temor a equivocarme, tal vez el señuelo de inicio para la mayoría de los "spinningeros" por lo menos de mi generación.

         Quien no se fabricó su Oreno casero, tomando un viejo "palo de escoba" o algo similar, tal vez algún cuerpo de boya, adaptándole  algún alambre para poder sujetar los triples y alguna vuelta de alambre de plomo para lograr algo de balance.

Ojo, pero no todos los orenos cumplen su cometido, no es fácil lograr el balance y equilibrio justos para la "mágica" y verdadera acción de este sencillo pero sorprendente engaño.

Los he visto de todo tipo, lamentablemente muchos con increíbles fallas de natación y equivocado concepto de construcción, tal vez fruto de un mal diseño por falta de conocimiento por parte del fabricante de turno. La mayoría, con excesiva flotabilidad, teniendo el usuario que recurrir a una velocidad de recuperación sumamente rápida, con la consiguiente pérdida del control sobre la acción de pesca.

Una madera bien seleccionada, acompañada de un buen diseño y elementos de armado de primera calidad nos van a dar un resultado satisfactorio.

Hemos comprobado que las últimas versiones de plástico todavía no se acercan a la verdadera y "mágica" acción, la cual consiste en una flotabilidad controlada, acompañada de una natación errática en profundidades de 0 a 30 cms aproximadamente en "Baby Oreno" (7 cms - 14 grs.) y de 0 a  50 cms en el "Bass Oreno" (8,5 cms - 24 grs.) versión nacional de madera.

Dicha "mágica" acción se reconoce por el movimiento errático al borde mismo del desequilibrio, pero recuperando nuevamente la natación. Ese tipo de acción seduce a la Tararira.

  

Jitter

         Otro increíble clásico para pesca de laguna, el "Jitter" no tan añejo como su antecesor en esta nota, pero con muchos años en su haber.

Su acción es demoledora, casi sin competencia en las horas del crepúsculo y hasta la noche misma. Tiene sus "secretillos", no es cuestión de tirar y recoger sin más. Sus creadores "Arbogast" recomiendan la técnica del "stop and go", recuperar 20 o 30 cms, parar y comenzar nuevamente la operación. Una técnica que me ha dado mucho resultado, consiste en lanzarlo, dejarlo en observación por unos segundos y, aplicar un pequeño tirón controlado. De esa forma y con una buena caña de acción de punta lograremos que salte como una rana o un pájaro herido. Atención, si la caña es de grafito muy rígida, se nos complica el control del salto.

Inspirado en este increíble señuelo, hace unos años hemos re diseñado y adaptado para la pesca de la Tararira en nuestras aguas una variación antienganche de este famoso artificial.

        

Lo hemos denominado "Jitter Mouse", y la principal característica consiste en poseer un anzuelo doble, de tamaño considerable, dirigido con las puntas hacia arriba, muy cerca de la simpática colita de cuero. Dicho sistema nos permite salvar en la mayoría de los casos el molesto enganche.

  

Sputter

         Otro de los clásicos fuera de serie, el "Sputter", el feo de la valija, ese señuelo que el principiante ni lo mira, incluso después de adquirirlo no se atreve a usarlo. Gran equivocación, tal vez sea uno de los artificiales  más efectivos para la pesca de la Tararira en lagunas y arroyos poco profundos.

 

ANECDOTAS

          Mi primer encuentro con ese matador fue un poco casual. Por intermedio de una gentil invitación de mis queridos amigos del Club de Pesca  Montevideo a fines de la década del 70 o principios del 80 pude acompañarlos a la zona de Treinta y Tres, más exactamente  a La Charqueada pues se disputaba un campeonato de pesca organizado por la gente de la zona.

Mi cometido no era competir, sino ir a practicar spinning en la zona de las arroceras, de las cuales teníamos buenos datos de tarariras de gran porte.

Recuerdo perfectamente, previo al viaje haberle pedido en préstamo a un amigo, un señuelo que me llamaba la atención por lo simple y tal vez hasta feo de su diseño. Debido a la gran curiosidad que había despertado la práctica del spinning, decidí probarlo como a otros tantos artificiales que incansablemente pasaban por mis manos, sinceramente no me conformaba.

 

LA PESCA  

          Como corresponde, junto a mi buen amigo Juan Lafitte iniciamos nuestra caminata  al atardecer en la zona denominada estación de Sáenz. Lugar perfecto para la práctica del spinning.

Nuestra preferencia en el tema de artificiales para esa época, consistía en los muy buenos "Hulla Poppers", "Caimanes", "Orenos" y los infaltables "pescaditos de goma", además de las clásicas ranitas, especiales para las zonas de vegetación cerrada.

Comenzamos a pescar, vadeando para salvar una especie de alfombra de aproximadamente dos metros de ancho que cubría la mayor parte de la costa.

Por supuesto nuestros "Hullas" se sentían desde la otra orilla. Siempre comenzábamos con ese artificial, luego de mucho apaleo pasábamos al Oreno de acción más sutil y rematábamos con algún pez de goma, solamente como último recurso, pues era mortal.

Así fue transcurriendo la jornada, entre poppers y orenos, obteniendo 5 o 6 tarariras por sector. Pero a la mejor hora cuando el sol se estaba por ocultar, notábamos una gran actividad, pero no tomaban. El apaleo era tan grande que tal vez reconocían el engaño.

Fue en ese momento que decidí probar con el terrible Sputter.

 

SORPRESA

          Primer lance, no lo podía creer, dos ataques en ese primer recorrido.

Debido a que los anzuelos eran de tamaño pequeño la mayoría de los ejemplares se desprendían. Al seguir recuperando el artificial para efectuar un nuevo lance se volvían a repetir uno o dos piques más. Recuerdo haber tenido en diez minutos más de 10 piques, terrible.

A raíz de esa formidable experiencia, decidí fabricar algunos en forma artesanal, basándome en la muestra original, re diseñando el tamaño y aplicando cambios en los anzuelos adaptándolos a la respetable boca de nuestra querida compañera de pesca.

Realmente, un artificial adictivo, debido a su característica de pesca dinámica y veloz, será nuestro salvador en ocasiones de poca pesca.

 

Se presenta en dos tamaños:

 "Sputter" n° 1 - 8 cms - 14 grs.

 "Sputter" n° 2 - 9 cms - 24 grs.

 

José Barajuan                                                           mortalfish@hotmail.com


Principal Notas Moscas Equipos Técnicas
Fotogalería Naturaleza Cultura Links

Contáctanos