R. O. del Uruguay-Departamento de Rocha  

   

REVOLUCION EN LA LAGUNA

 

 

 

Es la tarde del 25 de setiembre; los cuatro pescadores entramos caminando lentamente en un bajo del lago India Muerta, atentos a cualquier movimiento del agua o de la vegetación acuática que nos indique la posición de alguna tararira.

Con la llegada de la primavera, en las últimas semanas han comenzado a subir las temperaturas y los anteriores dos o tres días han sido cálidos y soleados, por lo que decidimos poner fin a nuestra larga y por momentos ansiosa espera para comprobar si las Hoplias habían iniciado la revolución en India Muerta.

A medida que entramos al agua, me vienen a la mente las imágenes del setiembre anterior donde el lugar común son violentos y sorpresivos ataques a poppers en superficie, saltos, borbollones, la caña y la línea exigidas al máximo.

Ahora la laguna está quieta y dudo si las dueñas del lago ya despertaron de su letargo invernal, o si por el contrario todavía necesitan unos grados más en el agua o algunos días más de adaptación para iniciar su cacería anual previa al desove.

Ante la falta de señales que nos muestren algún pez, empezamos a castear en abanico, cada uno en un sector del bajo para intentar irritar a alguna tarucha dispuesta a comer una suculenta rana.

Cuando la mecánica de lanzar la mosca y recogerla a tirones sin lograr una respuesta se estaba volviendo monótona, ocurrió un estruendoso ataque fallido al popper de pelo de ciervo que usaba Alberto y el entusiasmo nos volvió a todos nuevamente.

Ya casteando con la confianza recuperada, se produjo otra violenta embestida en superficie al señuelo de Adrián, después a mi popper de foam y enseguida al Slider de eva que usaba Sumo. Todas erraron su ataque, pero comprobamos que había comenzado la revolución primaveral en la laguna. Las tarariras comenzaban a cazar después de la larga inactividad invernal, y las tremendas arremetidas nos demostraban que en la zona había algunas muy grandes. Solo faltaba seguir intentando y que alguna mejorara la puntería.

 

 

           Luego de un tiro bastante largo, mi popper queda cerca del matorral de paja brava y veo que a un costado se produce un rebollo en el agua. Recupero la mosca y vuelvo a castear logrando que la mosca caiga exactamente en ese sitio, doy dos tirones a la línea y la tararira embiste el engaño sacando medio cuerpo fuera del agua. Esta vez el ataque es certero, levanto la caña y estoy seguro que está bien clavada. Es grande, y si bien no salta pelea con mucha fuerza. Minutos después está en mis manos, compruebo que pesa más de 3,500 Kg, que está en muy buen estado y es de un bonito color verdoso con manchas más oscuras.    

 

Después de la foto, es devuelta al agua y entonces la satisfacción es completa. Solo falta que mis compañeros también logren su debut de temporada.

Sumo y Adrián estuvieron cerca porque dieron con un ejemplar que realmente estaba furioso y que posteriormente bautizamos Ambrosia en virtud del hambre que parecía tener. Personalmente dejé de pescar y me quedé disfrutando de la escena. Primero arremetió y falló tres veces sobre un popper y luego dos veces sobre una Doble Bunny de Sumo. Después cambió de apostadero y erró dos veces el ataque al señuelo de Adrián, para finalmente desaparecer y dejar a todos con las ganas.

Opuestamente de lo que suponíamos que iba a ocurrir, a la caída del sol cesó casi totalmente la actividad de las tarariras. Me conformé pensando que mi pesca había sido más que suficiente y me dispuse a disfrutar el placer de castear, observar la belleza de la gran cantidad y diversidad de aves del bañado y a escuchar sus particulares sonidos.

A última hora una pequeña tarucha se apiadó de Sumo que también pudo debutar.

 

Con el anochecer, emprendimos la vuelta a Rocha satisfechos por el día de pesca y porque constatamos que nuestras adversarias habían comenzado a acechar en las orillas del lago. Solo faltan unos pocos días más para que mejoren la puntería y seguramente disputaremos con ellas varias batallas en India Muerta.

 

 

Reflexión final

 

Siempre que escribimos una nota o trasmitimos datos sobre este lago con enorme potencial de pesca pero que ha sido objeto de la depredación permanentemente, nos surgen dos enfoques contradictorios.

Por un lado nos parece positivo difundir las virtudes del lugar y sus peces entre los pescadores, pero por otro lado puede ser contraproducente llamar la atención y atraer público que muchas veces causa daños difíciles de subsanar en los ecosistemas. Seguramente que este no es el caso de ustedes los lectores del sitio, pero algunas veces en espacios de comunicación masiva se publicitan lugares de pesca sin hacer el suficiente énfasis en la preservación del mismo y en el respeto a las disposiciones de uso vigentes.

         Disfrutemos del placer de pescar estos dignos peces y practiquemos su captura y suelta. 

 

Texto: Gino de León                                                   E-Mail:

 

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