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MINI LAGOS
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Una de muchas
Solo instantes después de que
la caña de mosca recuperó su forma recta original y la línea de flote se aflojó
perdiendo la tensión, nuestro amigo montevideano Mario Melo, terminó de
convencerse de que en aquel pequeño tajamar vivían tarariras de dos kilos, tal
cual le habíamos comentado durante el viaje.
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Segundos antes, el popper de goma había caído con precisión, a escasos
centímetros del juncal, después de un corto cast de poco más de diez metros. La
mosca no llegó a completar el recorrido previsto luego del segundo tirón, cuando
desapareció de la superficie tras el ataque de la tararira que sacó medio cuerpo
fuera del agua produciendo un enorme borbollón.
El pescador levantó la
caña con firmeza y sintió el peso que hizo arquear la vara hasta el mango. Las
corridas que dio el pescado fueron cortas y fuertes, pero lo que más entusiasmó
fueron los perfectos saltos en los que demostró su temperamento fiero y su
perfil, que hizo presumir su peso en alrededor de 1,500 Kg.. |
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Luego de una breve pero
intensa lucha, seguramente ayudada por la vegetación subacuática la Hoplias
logró soltarse del anzuelo y nos quedamos con las ganas de conocerla de cerca.
Mario estaba en Rocha por trabajo y quedó libre
después de media tarde para ir a pescar con Sumo y conmigo, por lo que decidimos
llevarlo a un lugar cercano y con pesca lo más segura posible. Nos decidimos por
los tajamares de una estancia ubicada a media hora de nuestras casas y que
conocemos de memoria.
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Pescamos muy bien los tres
durante el escaso tiempo de que disponíamos, incluso tuvimos capturas después
que oscureció y prácticamente dejamos de ver. Cada uno de nosotros sacó y
devolvió al agua varias tarariras de entre 0,500 Kg y 2,000 Kg, sin contar unas
cuantas que se nos escaparon como la que conté al principio. |

Extrema resistencia
Podría contar innumerables
anécdotas como la anterior y otras parecidas pescando en este espejo y en otros
similares, y conozco también a muchos pescadores que saben muy bien de la pesca
en este tipo de lugares.
Estos tajamares son
pequeños o relativamente pequeños embalses (de menos de 1 hectárea hasta 20
hectáreas) artificiales construidos por los productores agropecuarios a los
efectos de almacenar agua para riego de cultivos y/o para los animales, o
incluso en algunos casos con fines recreativos o estéticos.
La cuestión es que en las
zonas de Rocha cercanas a Velásquez y Lascano, que conozco bien, prácticamente
en cualquier embalse, aunque sea de minúsculas dimensiones que tenga agua en
forma permanente, contiene tarariras en cantidades llamativas y que pueden
llegar a muy buenos tamaños en función de las condicionantes naturales y de la
mayor o menor depredación que causen los seres humanos.
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| Después de mucho tiempo de
recorrer estos lugares tras las Hoplias Malabaricus en compañía de amigos, no
deja de asombrarnos la capacidad de adaptación y resistencia de esta especie. La
hemos pescado en distintos ambientes, desde sectores de arroyos que reciben agua
salada (aunque por supuesto que no en los lugares y las épocas de mayor
salinidad de los mismos: Arroyo de Rocha cerca de la Laguna de Rocha, Arroyo La
Palma, Laguna Garzón, etc.), hasta en tajamares en lugares de serranías.
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Pero evidentemente donde
hemos visto que se desarrollan de forma sorprendente es en las zonas cercanas a
India Muerta y a los esteros del norte del departamento, aledaños a las
localidades de Lascano y Cebollatí. Seguramente que allí se dan las condiciones
ideales que les permiten alcanzar mayores pesos en menor tiempo. Durante
la siembra de tarariras en el lago de la estancia El Rincón, que hicimos
con Sumo y otros amigos pescadores, observamos que los ejemplares de 1,500
Kg o 2,000 Kg provenientes de pequeños tajamares de la zona de India Muerta eran
mucho más jóvenes y saludables de aspecto que otros del mismo porte provenientes
de importantes arroyos de la cuenca de la Laguna de Rocha. Asimismo el tamaño
promedio de los ejemplares de tajamares del norte del departamento era superior
al promedio de los capturados en los arroyos anteriormente mencionados. |
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Generalmente también
presentan diferencias de coloración, y las taruchas de la zona de India Muerta
tienden a ser de tonos más grises y con menos manchas, mientras que las otras
tienen el cuerpo más manchado y coloración más verdosa o parda.
Ejemplos de la resistencia
y de la capacidad de adaptación de la tararira conozco muchos, pero el que me
impacta más es el que ocurre en los tajamares para riego de arroz de la estancia
El Mayoral cerca de Velásquez. Son dos embalses de entre 15 y 20 hectáreas cada
uno en los que hemos sacado ejemplares cercanos a los 3 Kg.. Esto no sería
llamativo si no fuera porque casi todos los años en la época de riego, quedan
reducidos a pequeños charcos de agua turbia y apariencia inerte, rodeados de
barro, donde parece imposible que puedan vivir animales de cierto desarrollo, y
sin embargo grandes tarariras sobreviven amontonadas con otras menores,
resistiendo hasta que vuelven las lluvias y el lago revive. En esos momentos que
prácticamente no tienen alimento, castear un estrímer o un popper es un pique
seguro y atacan hasta a la línea de mosca. Es también increíble el buen estado
físico que mantienen y la lucha que dan aún en esas condiciones extremas.
Ejemplos de la cantidad
de tarariras que pueden vivir en pequeñas superficies también puedo dar varios
pero destaco dos jornadas de pesca de tres horas más o menos, en dos tajamares
de 20 mts. por 30 mts. aproximadamente cada uno, en los que una vez Sumo con
Fernando Pérez y Gustavo Figueredo capturaron 31 piezas y otra vez Sumo con
Fausto y conmigo capturamos 27 tarariras, y sin contar otras tantas que
estuvieron pinchadas y se soltaron.
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En estos embalses,
la Hoplias malabaricus es la única especie de porte que habita (no hay
dientudos, mojarras, etc.), por lo que seguramente los alevinos de su propia
especie son parte fundamental de su dieta.
Si están buscando pescar a
este admirable depredador autóctono, que predomina en las aguas quietas de esta
parte del mundo, cuando no tengan posibilidades de dedicarse a grandes lagos,
ríos o arroyos, no pasen por alto esos pequeños tajamares cercanos porque ahí
también domina y sobrevive con la misma ferocidad que la identifica.
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Texto : Gino de León
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