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UN PELO Y DOS PELOS
Los rebaños uruguayos
están constituidos por dos especies que conviven en armonía: el lobo de dos
pelos -también llamado lobo fino- y el lobo marino de un pelo, también
denominado lobo ordinario o león marino.
El lobo de dos pelos está
provisto de una capa exterior del tipo de la cerda y una más profunda, de pelo
corto y suave. El macho adulto es gris y posee una melena pequeña en comparación
con la de la otra especie. Suele alcanzar una longitud cercana a los dos metros
y un peso de 140 kilos. La hembra pesa unos 50 kilos y su tamaño es de 1,50
metros.
En noviembre y diciembre
forman grupos reproductores, en los que cada macho tiene su harén, que puede
estar integrado por una única hembra o por varias, hasta 13. A los machos
jóvenes no se les permite integrarse en estos grupos.
El lobo de un pelo lleva
este nombre por tener una capa única de pelo rígido y bastante áspero. El macho
adulto se destaca por su melena, la que le ha valido el sobrenombre de "peluca".
Su tamaño es mayor que el
lobo de dos pelos. Los machos miden alrededor de 2,50 metros y pesan unos 340
kilos, mientras las hembras rondan los dos metros y los 140 kilos. Los cachorros
tienen un color negro intenso, mientras que el pelo de los adultos varía dentro
de una amplia gama de marrones y castaños.
A fines de diciembre los
machos forman harenes con un grupo de una a 15 hembras, siendo lo más corriente
un número intermedio. Mediante rápidos desplazamientos hacia sus límites y, si
es necesario, a empujones y mordiscos, defienden su territorio. En cambio,
aquellos que no logran pareja se reúnen en grupos y los jóvenes se dedican, con
empeño, a obstaculizar las actividades reproductoras de los adultos, llegando a
atacar individual o colectivamente a los cachorros, incluso hasta matarlos.
En las épocas de cría las
colonias son sumamente ruidosas. Madres e hijos se reconocen por los sonidos que
emiten. Durante el resto del año, esta organización se desmiembra.
VIEJAS PRECAUCIONES
Hoy, la población de lobos
marinos del Uruguay es una de las más importantes del mundo, si no la principal.
Es en nuestras costas donde sobrevive el único remanente numeroso de los rebaños
de lobos de dos pelos, especie que en épocas pasadas ocupó grandes extensiones
de la costa sudamericana.
Esta circunstancia no es
casual, puesto que ya en el siglo pasado el país mostró especial interés en
explotar esta riqueza - principalmente las pieles, pero también otros
subproductos- de un modo racional, sin poner en peligro la supervivencia de la
especie. Los cuidados comenzaron a ser más exitosos a medida que se profundizó
el conocimiento de la etología y ecología del lobo marino.
Ya en 1876 se prohibió la
matanza en época de cría. En 1948 y 49 se realizó un plan de recuperación que
hizo que entre 1950 y 1952 no se mataran hembras. En 1980 las faenas se
realizaban sólo en invierno, sacrificándose únicamente individuos de tamaño
medio, principalmente machos capturados lejos de la zonas de cría y en un número
preestablecido.
Estas precauciones y
criterios científicos que se vienen aplicando desde hace más de un siglo
permitieron, no solo la supervivencia, sino el aumento de la especie,
demostrándose, además, que no existía oposición con una buena rentabilidad en
productos y subproductos.
Sin embargo, la presión de
grupos verdes europeos quitó clientela a las pieles y cueros que Uruguay
exportaba y atentó contra la explotación de los rebaños que finalmente fue
suspendida. Hace unos cinco años, ante la posibilidad de reiniciarlas, un
movimiento local, que recibió el apoyo de la ex diva francesa -hoy
defensora de los animales- Brigitte Bardot, juntó firmas en contra de esos
proyectos. Por el contrario, otras voces sostienen que el crecimiento desmedido
del número de lobos marinos perjudica la pesca.
Unos 5.000 lobos de mar
murieron en febrero de 1997 debido a un derrame de petróleo ocurrido cerca de la
costa de Punta del Este. De todos modos, la supervivencia de los rebaños no se
vio amenazada.
No hay explicación para el
hecho de que mientras el lobo de dos pelos aumenta notoriamente su población, la
de lobos de un pelo disminuye.
Tomado de: PROBIDES.
1999. Guía ecoturística de la Reserva de Biosfera Bañados del Este. PROBIDES,
Aguilar - Grupo Santillana, Montevideo. 304 p. |