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Con la
madrugada del viernes 21 de marzo llegó el fin de los preparativos y de la
expectante espera para ir en busca de Dorados rumbo al Río Negro, a la zona de
la represa hidroeléctrica de Palmar.
Este
curso, que atraviesa todo el territorio nacional de Este a Oeste y lo divide
prácticamente en dos mitades, junto con el Río Uruguay y el Río de La Plata son
los más importantes del país.
El
Negro y muchos de sus afluentes como el Yí o el Arroyo Grande por nombrar
alguno, han cobrado fama por albergar en sus aguas a Tarariras gigantes, y
especialmente a la Tararira Azul o Tornasol. Hoy en día, por causa
fundamentalmente de la depredación legal descontrolada, la captura de esos
ejemplares gigantes es cada vez más un hecho aislado.
No
obstante esto, en el tramo que va desde el Río Uruguay hasta la Represa de
Palmar, también habita el otro gran depredador de nuestras aguas dulces, el
Dorado (Salminus maxillosus).
La
mayor concentración de Dorados se encuentran junto a la mencionada represa que
pone límite a la remonta del río habitual en esta especie. El río en este sector
divide los departamentos de Río Negro y Soriano.
Allí
nos dirigimos tras la deserción de Sumo a último momento, Fausto, Mario y yo,
quienes salimos de Rocha a las dos y media de la madrugada con las mejores
perspectivas, recordando la muy buena pesca del año anterior.
Esta
vez íbamos con una idea previa de lo que era la zona, de las dificultades que
planteaba para pescarla y mejor preparados en cuanto a equipamiento. Como valor
agregado, los pronósticos del tiempo eran excelentes para los días que
planeábamos estar.
Pescando
en el sur
Luego
de un viaje totalmente normal, a las ocho de la mañana estábamos casteando
nuestros estrímers en las mismas correderas de la orilla sur del río que el año
pasado nos habían dado buenos Dorados.
El
optimismo empezó a decaer cuando después de tres horas de pesca ninguno de los
tres logró tener siquiera un ataque sobre su mosca.
En
esta oportunidad la suerte me favoreció, además de haber conservado por más
tiempo la confianza y la insistencia que mis compañeros, y luego del único pique
de la mañana pesqué un hermoso Salminus que dio buena lucha en la gran
correntada del río y mostró su precioso colorido saltando varias veces antes de
poder arrimarlo a la orilla. Lamentablemente no pudimos fotografiarlo porque se
desenganchó cuando estaba intentado tomarlo con el Boga grip.
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Castear grandes moscas con un equipo pesado y con algo de viento, tratando de
lograr una buena distancia y evitando golpear en el back cast las piedras del
empinado talud de la orilla, es una pesca que te exige bastante físicamente y la
verdad es que después de unas cuantas horas de insistir realmente te cansa.
Antes
de terminar la mañana cruzamos el río para probar suerte en la orilla norte.
Personalmente me gustó menos que la margen sur para pescar con mosca ya que el
talud es muchísimo más empinado en los mejores sectores de la corredera y es
casi imposible castear. Luego de unos intentos, resolvimos volver a cruzar para
almorzar en el pueblito Palmar y por la tarde continuar la pesca en el mismo
sitio de la mañana. |
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Esta
urbanización fue creada para habitación de los obreros que construyeron las
instalaciones de la represa, y hoy en día muchas de las viviendas están vacías y
son alquiladas para turistas y pescadores que visitan el lugar.
Realmente nos llevamos una grata sorpresa, ya que es un pueblito muy pintoresco,
con mucho verde bien cuidado, y con un lindo paseo vinculado al embalse del
complejo hidroeléctrico. Este lago es reconocido por la buena pesca de Tarariras
y Pejerreyes que suele dar.
Equipos y
técnica
Los
equipos utilizados fueron cañas de mosca #7 y #8 de acción rápida, con
shoottings de hundimiento IV unidos a running line de flote. Utilizando este
tipo de línea y efectuando un manejo adecuado de la misma en el agua, eliminamos
casi totalmente los enganches en el fondo y en la orilla que tanto nos habían
complicado el año anterior utilizando monofilamento tipo Amnesia. Este nylon, si
bien nos permite realizar lanzamientos más largos, se nos enreda con más
facilidad en las piedras de la costa sobre las que estamos parados, y al
intentar desarmar los nudos desatendiendo la línea en el agua, dejamos que ésta
profundice demasiado y se nos enganche la mosca en el fondo.
De
esta forma, sin tener que preocuparnos por enredos en la orilla podemos
dedicarnos a aplicar correctamente la técnica de pesca adecuada y a hacer pescar
nuestra mosca más tiempo y de mejor manera en los sitios donde supuestamente
pueden estar los Dorados. La técnica en principio más apropiada es similar a la
que se usa en flycast o en spinning para la pesca de esta especie en otros
lugares o para otras especies cazadoras en ríos con correderas, aunque por
supuesto con las particularidades del caso. La técnica aplicada consiste en
castear atravesando la corriente en dirección perpendicular o 45 % aguas arriba,
y posteriormente se deja derivar libremente la mosca corrigiendo y cediendo algo
de línea, de tal forma que el recorrido sea lo más largo posible y que el engaño
no atraviese la corriente inmediatamente después de haber caído al agua. Al
final de la deriva, cuando el artificial está cerca de la orilla, lo recuperamos
rápidamente tirando de la línea.
Demás
está decir que no hay que desechar otras estrategias de pesca si las que la
lógica nos indica no funcionan. La improvisación total o la observación e
interpretación de algún comportamiento distinto en los peces pueden darnos la
clave para obtener resultados que no conseguimos mediante la utilización de las
formas habituales. Pescar en algún sector de aguas más quietas utilizando otras
moscas con otro tipo de línea, o pescar bien pegado a la orilla puede darnos el
pique de algún Dorado que nos sorprenda.
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El
equipo lo complementamos con un líder de aproximadamente 1,10m de largo
compuesto por un tramo de 60cm de nylon 0,60, 20cm de nylon o,45 y tippet de
30cm de nylon 0,35. En la punta de este tippet atamos un líder de acero con
revestimiento termofusionable de 15cm de largo, con un esmerillón en su otro
extremo, en el que enganchamos la mosca.
En
cuanto a patterns, llevamos un buen surtido de estrímers del tipo Lefty´s
Deceiver y del tipo Andino Deceiver que tienen cabeza de pelo de ciervo y ojos
metálicos, atados en diversas combinaciones de colores sobre anzuelos 2/0 y 3/0.
El
“Plumerillo” y la “Mosca Loca”
Antes
de bajar al río por la tarde, visitamos en el pueblito de Palmar la famosa casa
de pesca del “Yaca” donde conocimos a su propietario, quien nos mostró sus
creaciones. Sabíamos por referencias anteriores de otros pescadores, que “el
Yaca” vendía unos señuelos construidos por él, que engañaban más Dorados que
cualquier otra cosa que cayera en las aguas de ese sector del Río Negro.
Nos
impresionó muy bien la prolijidad del lugar y la buena calidad de productos que
ofrece, fundamentalmente por su adecuación a las formas de pesca características
de la zona. |
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Los
dos modelos de artificiales que nos mostró fueron bautizados como el
“Plumerillo” y la “Mosca loca”. El primero es un jig, compuesto por una cabeza
cónica de madera pintada, cargada en su interior con plomos de 60 a 120 grs. y
que en la parte posterior tiene incorporado un anzuelo camuflado con flecos.
Este artificial se tira con cañas largas de lance, aptas para cargar esos pesos
y que permitan colocarlo en los mejores sectores de la corredera que pueden
estar entre 50m y 120m de la costa.
El otro modelo consiste en
dos anzuelos juntos, cubiertos con coloridas fibras sintéticas al estilo de un
estrímer de los que usamos para el flycast. Este elemento se usa también con una
caña de lance, en una línea que se arma con un plomo pasante o en una brazolada,
para alcanzar la distancia deseada. |
Mario se llevó alguno para probarlos luego en el río.
Por la tarde, se repitieron los escasos resultados para
nuestro grupo pescando con mosca. Muchas horas de casteo y otra vez tuve la
suerte de recibir el único pique registrado y pude capturar otro hermoso Dorado.
Esta vez, el pez peleó mucho más y realmente compensó ampliamente las
expectativas que tenía en cuanto a pesca. Después de la foto, fue devuelto al
agua.
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Cabe
aclarar que la pesca con mosca la realizamos siempre a partir de los 250m o 300m
aguas abajo de la represa, mientras que la mejor pesca suele darse bien pegado a
la misma. La razón por la que nos retiramos, es que en ese sector siempre hay
una gran cantidad de aficionados pescando con cañas de lance y señuelos del tipo
de los que describimos anteriormente.
Si
bien siempre observamos esa pesca a la distancia, esta vez ya cansados y medio
desanimados, a última hora de la tarde guardamos nuestros implementos mosqueros
y nos arrimamos a observar de cerca.
Nos
impresionó la cantidad de Dorados que sacaban lanzando los Plumerillos a una
corredera distante unos 100m de la costa. Tras cada tiro que caía en el sitio
correcto, venía el pique de un pez que si no erraba el ataque, era clavado y
traído a prepo por las potentes cañas. Por supuesto que al no haber ningún tipo
de reglamentación de pesca, nadie devuelve un Dorado y todos terminan en alguna
olla o sartén. Si bien en lo personal no me pareció una técnica atractiva en lo
absoluto, no caben dudas que es realmente muy efectiva y adaptada a las
condicionantes del lugar.
Mario
hizo unos pocos intentos con una caña telescópica para pejerrey que había
llevado, utilizando una “mosca loca” de color rosado combinado con blanco, y
tuvo un montón de piques aunque su equipo no le permitía alcanzar con el
artificial las mejores correderas. Le costó clavar el anzuelo en las duras bocas
de los Dorados, porque los piques se producían bastante lejos de su posición y
no lo ayudaba una caña de puntero tan sensible.
De
todas formas en los 15 minutos que estuvo pescando sacó un dorado de 2k.
La
técnica que se usa en esta modalidad, es similar a la que usamos en el flycast.
Luego de un lanzamiento perpendicular a la corriente, se deja derivar el señuelo
libremente, para recogerlo cuando está cerca de la orilla.
Acampamos al costado del río, y al otro día nos levantamos bien temprano porque
nos habían recomendado pescar al amanecer.
Nos
perdimos la mejor hora de pesca porque nos quedamos disfrutando de unos mates y
de los colores y sonidos del amanecer. La verdad que la pesca también tiene esos
buenos momentos que hacen que una salida valga la pena aunque los peces estén
difíciles.
Por la
mañana pescamos con mosca sin poder dar con los Dorados que evidentemente
estaban amontonados cerca de la represa.
Por
ser sábado, había llegado muchísima gente que los estaba pescando con la
modalidad que conté antes y sacaron muchos dorados. Creo que de haber podido
pescar con mosca en esa zona, habríamos podido capturar algunos.
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