R. O. del Uruguay-Departamento de Rocha

DINAMITA CON ESCAMAS

  

         Cuando me propuse escribir esta nota, pensé que posiblemente la leyeran muchas personas que nunca han visto u oído hablar sobre la Tararira.

En principio daré una idea general sobre este singular pez, quien es, donde vive, que come, etc., para luego desarrollar los aspectos más destacables de su pesca, lo cual desde mi punto de vista la convierte en uno de los peces más deportivos del planeta.

La Tararira

 

Los científicos la clasifican dentro del orden de los Characiformes, a donde pertenecen la mayoría de las especies de agua dulce de Sudamérica. La familia es la Erythrinidae, y Bloch (1794)  le puso por error Hoplias malabaricus al confundirla con un pez proveniente de Malabar.

La podemos encontrar en una zona muy amplia, prácticamente en toda Sudamérica desde Venezuela hasta Argentina. En Uruguay la localizamos en todo el territorio siendo el principal depredador de la mayoría de los ecosistemas acuáticos del país, con excepción de algunos ríos donde convive con su majestad el Dorado.

         Su cuerpo es muy parecido al cartucho de dinamita, casi un cilindro, tiene una cabeza muy fuerte y ósea, con una boca extremadamente grande, armada con una dentadura espectacular formada por dientes caniniformes muy afilados. De ahí el género (Hoplias) que viene del  Griego Hoplitas, los cuales eran soldados fuertemente armados.

         Sus aletas son redondeadas y le falta la aleta adiposa, algo poco común en los Characiformes.

Hemos podido comprobar por experiencia propia, que su coloración es muy variable según los distintos ecosistemas en que vive, pero fundamentalmente va desde un gris humo, castaño, o un verde oliva oscuro en el dorso, hasta convertirse en un blanco sucio en el vientre, pudiendo presentar en los flancos manchas oscuras, las cuales se ven mucho más en los ejemplares juveniles.

         Nuestra Tararira tiene particular preferencia por los ambientes de aguas quietas, lagunas, represas, tajamares y bañados, aunque también vive en ríos y arroyos buscando siempre las zonas de aguas más lentas.

Cuando el ambiente es de grandes dimensiones como el lago de India Muerta (3.500 hás), llegan a muy buenos portes, hasta 7 u 8 kilos y 70 cms..

         Las tarariras al igual que todos los peces son poiquilotermos, no tienen mecanismos que regulen su temperatura corporal, aumentando o disminuyendo su metabolismo dependiendo de la temperatura del ambiente. Esta es la razón por la cual en nuestro país en los meses más fríos llega a un letargo completo, restringiendo su metabolismo y dejando de nutrirse en coincidencia con la disminución apreciable de sus presas.

Cuando terminan los últimos fríos del invierno, y con el aumento paulatino de las horas luz, comienzan a movilizarse por las zonas bajas, a alimentarse, e inician su período reproductivo. La hembra con ayuda de sus aletas cava un hoyo el cual hará de “nido”, y deposita los óvulos que son seguidamente fertilizados por el macho. Posteriormente se encargarán de cuidar los huevos y luego a los alevines hasta su emancipación, siendo feroces guardianes y atacando todo lo que pase cerca del lugar.

Es un pez netamente carnívoro, que se alimenta en los meses cálidos de forma sorprendente, logrando así las reservas grasas y proteicas necesarias para el período menos propicio. Sus presas van desde pequeños insectos y larvas hasta enormes peces, así como ranas y aves acuáticas.

         Caza al acecho, pasando de la total inmovilidad, a un rápido y sorpresivo ataque sobre cualquier presa que ose deslizarse cerca de su apostadero.

 

Zapatero a tus zapatos

 

         Ya presentamos a la Tararira, ahora vamos a hablar de su pesca y voy a mostrarles porqué es dinamita pura.

No tengo la intención de hacer un compendio de modalidades y técnicas de pesca, lo cual se irá haciendo en artículos posteriores, sino detallar algunos aspectos y resaltar las estupendas cualidades deportivas de este pez.

         Cuando termina el invierno climático (septiembre, octubre) como lo dijimos antes, nuestra Tararira busca los desbordes de ríos, arroyos y las orillas más llanas de los espejos de agua, para aprovechar la mejor temperatura que alcanzan las zonas bajas por la incidencia del sol y la temperatura ambiente.

         Normalmente son lugares llenos de plantas acuáticas, pajonales, juncales, cardos, etc., lo que la ayuda a camuflarse y a mantener la temperatura del agua más estable. También habrá mucho alimento, como pequeños peces, ranas, aves e inclusive mamíferos chicos.

         En esta etapa se muestra muy activa, tratando de comer lo más posible para reponerse del letargo invernal y aprontarse para el período reproductivo, siendo común encontrar altas concentraciones de peces en los lugares más aptos. Este es para mí el momento ideal para la pesca más sutil. Toda la acción ocurre en superficie, ante nuestros ojos y es donde nuestra tararira demuestra sus mejores atributos.

 

Pescando con los ojos

 

         Cuando llegamos a nuestro lugar de pesca, debemos buscar estos espacios claves, donde vemos que se dan las condiciones antes nombradas.

         Ya de por sí, es casi imposible usar moscas o señuelos que se hundan y es prácticamente imprescindible que estos puedan moverse entre las plantas sin engancharse.

         Los primeros tiros con nuestro artificial, los debemos hacer alejados unos metros del agua ya que es común encontrar las Tarariras bien pegadas a las orillas y si de esta forma no tenemos pique,  podemos entrar.

Aquí viene lo más interesante de esta pesca, ya que si ponemos un poco de atención y sabemos leer las señales, podremos pescar a pez visto. Empezamos lanzando en semicírculos y vamos avanzando a medida que “peinamos” el lugar, pero nuestros sentidos no deben estar totalmente concentrados en la mosca o señuelo. Sin dejar de mirar, debemos atender a pequeños sonidos en el agua distintos a los normales, el sacudirse alguna planta acuática o algún movimiento diferente del agua. No es fácil al principio, pero con el tiempo aprendemos a aprovechar el alboroto que hacemos al caminar en el agua, o el movimiento de nuestro artificial, para hacer que las Tarariras se muevan un poco sin asustarse y podremos detectarlas.

         Cuando descubrimos una, podremos concentrarnos en hacerla picar.

  

El super pique

 

         En realidad la Tararira no le hace asco a nada, por lo tanto casi siempre cualquier mosca o señuelo le serán atractivos. Sí es importante el lugar a donde lanzamos, muchas veces si le caemos arriba mismo, se asusta.

 

Lo mejor en estos casos es tirarle 30 o 40 cms. antes o a los lados y ver como reacciona, seguramente le llamará la atención el bochinche. Si notamos que se acerca, con mucha paciencia esperamos lo suficiente hasta que esté debajo de nuestro engaño para en ese instante moverlo. Si no ataca, volvemos a tirar exactamente sobre ella y hacemos lo mismo, esperamos unos instantes antes de recoger y cuando suponemos que está mirando al artificial se lo movemos unos centímetros, seguramente embestirá.

Si nunca pescó una Tararira, cuando tenga un pique en las condiciones antes detalladas, sabrá porque lo de super pique o dinamita con escamas, realmente la violencia, potencia y acrobacias que despliega al atacar en superficie es increíble. Solo el momento del pique vale toda la pesca. Pero aquí no terminó ya que hay que clavarla y esto no es fácil, porque tiene una boca durísima. Su lucha se destaca por la fuerza, los saltos y cambios de dirección, difícilmente haga largas y veloces corridas, y hasta que no la tengamos en nuestras manos no debemos cantar victoria.

Cluecas

 

         Así les decimos a las gallinas cuando están empollando los huevos, lo mismo pasa con las Tarariras. Cuando forman pareja y hacen el nido (Noviembre, Diciembre), dejan de comer, pero pican por irritabilidad, al tratar de retirar al intruso del área. Debemos tener cuidado en esta época, por nosotros y por ellas, ya que si por descuido metemos el pie en un nido, seguramente tendremos que mandar reparar el wader o podremos destruir a una futura generación.

         Demás está decir que en esta época debemos devolver lo antes posible a nuestra presa y sin agotarla en demasía, ya que el nido al quedar solo peligra ante los otros peces.

          

El verano

 

         Luego de unas semanas cuando las crías se independizan, las tarariras comienzan a comer como si nunca lo hubieran hecho y se dispersan buscando temperaturas adecuadas para que su metabolismo trabaje al máximo ya que las orillas ahora están muy calientes. De cualquier manera, en el amanecer y el atardecer, las encontraremos en lugares de profundidades medias y bajas, pudiendo hacerlas picar en superficie.

         Es más difícil encontrarlas, especialmente en los ámbitos grandes y profundos, siendo mas fácil pescarlas en lugares chicos y cerrados.

 

 Fin de temporada

 

         Cuando aflojan los calores en el mes de Marzo, vuelven a las orillas y es más fácil descubrirlas de nuevo, seguirán picando hasta que el frío se haga sentir y concluirán el ciclo anual con su invernal letargo.

                 

La última

 

         Muchas veces en importantes medios escritos de pesca deportiva, he visto notas de grandes pescadores que describen la pesca de tarariras como algo de segunda y en el caso de la pesca con mosca, como una especie de práctica para luego ir a pescar peces “mejores”. Es común compararla con Dorados o Truchas, peces estos completamente distintos, con otro tipo de atributos. He tenido la suerte de pescar estas dos extraordinarias especies, pero ninguna tiene el pique en superficie que tiene la Tararira.

         Los invito a encender la mecha de este cartucho de dinamita con escamas y les garantizo una explosión de adrenalina. Sé bien que nunca olvidarán ese momento fantástico, el súper pique de la Tararira.

 

                     

Texto: Fernando "Sumo" Vicente                                E-Mail:
  

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