R. O. del Uruguay-Departamento de Rocha  

 
 

DESTELLOS PLATEADOS

          Sin duda que cuando hoy hablamos de pesca con mosca en el Uruguay, nuestros “peces estrella” son el Dorado (Salminus Maxillosus) y la Tararira (Hoplias Malabaricus). Aquel por su belleza, su pique, sus saltos y sus corridas. Esta por su explosivo ataque en superficie, su fuerza y sus acrobacias, y ambos por llegar a grandes tamaños, se llevan las palmas de los mosqueros que han pescado nuestras aguas.

Seguramente que casi todos por estos pagos, hemos tenido como primera caña de mosca, una para líneas 7 u 8, capaz de lanzar poppers y deceivers voluminosos, atados sobre pesados anzuelos 2/0 o 3/0 y unidos a incómodos pero necesarios líderes de acero.

Por supuesto que estas salidas de pesca no se destacan por la sutileza, sino más bien por la fuerza que nos imponen estos recios peces autóctonos y la exigencia de pesados equipos y moscas que implica su captura.

Pero por suerte, en nuestras aguas hay otras especies que aunque de menor tamaño, nos dan la posibilidad de pescar con mosca también en los meses que dorados y tarariras están inactivos, usando equipos y patterns mucho más sutiles.

En este caso y para acotar la nota,  me voy a referir al Pejerrey y al Dientudo por ser las que pescamos más asiduamente en esta zona, si bien tengo claro que hay muchas otras que también atacan una mosca y que son muy comunes en nuestros ríos, arroyos, lagunas y charcos (castañeta o sargo de arroyo, cabeza amarga, sábalo, mojarra, etc.).

 

 

Dientudos, chicos pero terribles

 

Después de las tarariras, fueron los primeros peces que pesqué con mosca hace unos cuantos años, pero como casi todos los gurises del pueblo, los pescaba de chico con cañita de tacuara, boya de corcho y lombriz en el anzuelo, en cualquier charco cercano.

         Todos los Dientudos, al igual que la mayoría de los peces de esta zona, son del orden de los Characiformes. En las aguas uruguayas existen una gran cantidad de especies, pero los que más pescamos porque habitan en los lugares que más visitamos en las cercanías de Rocha y que llegan a mejores tamaños son los Acestrorhynchus pantaneiro que encontramos en India Muerta y los Oligosarcus hepsetus que son muy grandes en ese espejo y en el lago de El Rincón, a pocos minutos de casa.       

La verdad es que me gusta mucho pescarlos cuando son de buenos tamaños como en estos lugares que mencioné, es más, a veces en plena temporada de tarariras alterno la pesada pesca de las Hoplias con la pesca con equipo muy liviano de los voraces Dientudos.

Son terribles cazadores que atacan veloz y agresivamente las moscas que pasan cerca de su posición, incluso siempre me asombran mordiendo algunas imitaciones casi de su mismo tamaño.

           El equipo adecuado para pescarlos es el más liviano que nos permita lanzar pequeños streamers lastrados, atados sobre anzuelos 10 ó 12, y con un poco de viento. Yo en particular uso una caña #3, con línea WF flotante y líder de 6´ a 9´ terminado en un tippet 0.22 ó 0.25 que resista el desgaste producido por los filosos dientes.        

           En cuanto a las moscas, atacan cualquier imitación de pececitos de pequeño tamaño, pero por lejos el streamer que más piques tiene es una adaptación hecha en conjunto con “Sumo”, y que denominamos Dientudo destroyer . También pescan muy bien los clásicos streamers de trucha (Woolly Bugger, pequeñas rabbit y Marabou muddlers).

 Otra opción muy disfrutable que se da más que nada en los meses más cálidos, a última hora de la tarde, es la pesca con moscas secas grandes. Las que más he usado y que reciben innumerables piques son la Madame X, micropoppers y divers de pelo de ciervo, y sobre todo Hoppers (langostas) con cuerpo de foam. 

 

Pejerreyes, veloces y ariscos

 

Son del orden Atheriniformes, y la especie que habita nuestras aguas dulces es la Basilichthys bonariensis, comúnmente llamada Pejerrey de río o matungo.

Hasta ahora, los he pescado con mosca solamente en un lago hecho para riego en una estancia cercana a Rocha, donde fueron sembrados hace unos cuantos años, y donde su crecimiento es limitado por las condiciones del ambiente.

         Su pesca es un lindo desafío para los días de invierno cuando el agua tiene menos plancton y disminuyen sus opciones alimenticias, y aunque son más difíciles de tentar que los dientudos, una mosca puesta cerca del cardumen siempre es objeto de su veloz pique. Un detalle interesante que hemos podido comprobar es que muchas veces, sobre todo a última hora de la tarde, nadan cerca de la superficie y toman la mosca apenas golpea en el agua. Otras veces la atacan cuando  la estamos dejando hundir, por lo que hay que estar atentos a cualquier movimiento de la punta de la línea para no perder piques que a veces son escasos.

 Una vez clavados demuestran muy buenos atributos en la pelea y casi siempre saltan al ser pinchados a diferencia de los dientudos. Su lucha por liberarse se caracteriza por cambios de dirección y es muy disfrutable si usamos equipos adecuados.

Para pescarlos uso la misma caña #3, línea y líder que para los Dientudos.

Las moscas que usamos con éxito también son las mismas, pero la Piaba  (adaptación creada especialmente por “Sumo” para esta especie) es la más efectiva. Experimentando con distintas moscas, fue una sorpresa comprobar que una ninfa stonefly lastrada con dos bead heads reservada para la pesca de truchas, una tarde fue por lejos la que provocó más piques traída muy lentamente contra el fondo.

         A quienes nunca hayan probado tentar a estas especies autóctonas con moscas, les recomiendo presentar un pequeño streamer como los que nombro en la nota en cualquier laguna, arroyo o charco, y seguramente un destello plateado surgirá velozmente desde el fondo y lo hará concentrar en su pesca sin importar  el tamaño del adversario.

 Texto : Gino de León                                                  E-Mail:

Principal Notas Moscas Equipos Técnicas
Fotogalería Naturaleza Cultura Links

Contáctanos