R. O. del Uruguay-Departamento de Rocha  

ARROYO GRANDE, UN PARAISO AQUI EN URUGUAY

 

Me explicó una entendida en el tema, que el curso de este arroyo como el de la gran mayoría de otros circundantes, transcurre por suelos antiquísimos y que el componente más común y abundante es la sílice; de ahí que por donde uno mire  vea enormes arenales, muy, muy blancos, tanto que es imposible mantenerle la mirada en días muy soleados.

En este entorno, al que se suma una vegetación abundante, típica del monte uruguayo, con espinillos, algarrobos, talas y otras yerbas, se desarrolló nuestra primera pesca del verano.

Desde Paysandú son 100 Kms exactos hasta el puente viejo donde paramos para ingresar al río, única vía por el momento para poder pescarlo. Salimos 3:30 de la madrugada, “demasiado temprano” según mis compañeros de pesca; mi intención era estar pescando ni bien despuntara el sol y así fue, 5:15  estábamos achuchados de frío junto al agua. La luna llena ya alcanzaba el final de su recorrido

Empezamos casteando desde el puente y río abajo; sin darse uno cuenta, los recodos, remansos, correderas y arenales cortados a pique, se van sucediendo uno tras otro  y de aquello que vinimos a pescar ni noticias....

No podés creer que ahí, al final de esa corredera.... atrás de aquel tronco no haya nada.... seguís caminando y otro lugar más hermoso y prometedor que el anterior renueva tus esperanzas.... No es un río fácil.... es no apto para cardíacos.... peor aún si recordás las capturas de 10 y 12 Kgs que se han hecho en este lugar.... No, más vale no pensar.... vale más  disfrutar el momento.

El último lugar visitado es el sangrador, el pozón en este lugar alcanza los tres metros; ahí tiene que haber alguna cazando. Prácticamente agazapado contra la arena, tengo el sol a mi espalda y la sombra se proyecta hasta el medio del río; recién son las 7:30 de la mañana.... ¡y pensar que a esa hora estaría aún en la cama!.... ¿dejo la misma mosca?.... no, alguna que profundice.... coloco un estrímer (sin nombre) lastrado.... casteo corto y dejo derivar la mosca.... alcanza la boca del pozo, cuento hasta cinco y comienzo a recoger con tirones muy espaciados.... ¡nada!.... y así con todos los tiros restantes. Nuestras amigas no están presentes.... hoy vuelvo con las manos vacías....

Emprendo el regreso y me encuentro con Julio que ha tenido mi misma suerte; de Andrés ni noticias, pasó el sangrador y siguió río abajo. Nos quedamos un rato más esperándolo y haciendo los comentarios de rigor.

Son ya las 11:30 y decidimos parar un rato para comer y no terminar fundidos. En esta oportunidad nada de complicaciones, sandwichito de jamón y queso y a otra cosa, el asado para la próxima. A las 12:00 estábamos de vuelta en el río, ¡es una linda hora para achicharrarse! Por mi parte fui muy precavido al respecto, pantalón y buzo de manga larga,.... de mis compañeros no puedo decir lo mismo, ¡quedaron rojo tomate!

Río arriba -siempre desde el puente-  el paisaje es muy similar, nos esperan unos rápidos bellísimos y más arenales.

 

 

Las barrancas en este tramo son más elevadas, entre 4 y 5 metros, y son cortadas a pique, por lo que se hace imposible costear el arroyo y hay que salir campo adentro. Es muy común desde esa altura divisar alguna tarucha durmiendo al sol, y así fue, Andrés dio la voz de alto, había visto una y era grande.... muy grande. Como fue él quien la vio, fue el “elegido” para intentar pescarla. Les aseguro que no es fácil castear hacia abajo y con la bicha pegada a la costa. Fueron dos lances hasta dejar la mosca frente a sus ojos y la tipa nada,.... tercer lance lo mismo y así con el cuarto y el quinto. Al siguiente las intenciones cambiaron y ya no era pescarla, ahora había que sacarla de cualquier forma, y así fue.... la mosca le cayó encima y con un certero cañazo logró robarla por encima de la cabeza. Parecía que había enganchado un tren.... fue una explosión en el agua.... tanto que lanzó agua sobre la barranca. Después de tamaña demostración de fuerza, extrañamente no pidió más línea y se fue arrimando a la costa nuevamente. Sacando a relucir mis dotes de alpinista, descendí por la barranca.... a los arañazos.... logré hacer pie y en unos segundos ya la tenía en mis manos.... era una ñata de las grandes. Intente desprenderle la mosca no sin poco trabajo. La miraba y no entendía lo que veía, el líder se enredaba con una maroma de acero y por la boca asomaba un anzuelo. Por un instante pensé que Andrés había cambiado el gancho, pero no lo había visto hacerlo. No fue hasta que desenredé la maraña que me di cuenta de que el anzuelo no era otra cosa que una secuela de una pesca anterior. Se explicaba así su rápida entrega,.... vaya a saber que tiempo llevaba con tremendo gancho en su boca. La balanza acusó nada menos que 6 kgs.... la foto como siempre.... ¡¡no salió!!

Proseguimos con la caminata hasta llegar al rápido. Cinco minutos después estábamos haciendo nuestros primeros lances, ya pasaba del mediodía y todo hacía pensar que esta vez tendríamos suerte.

No quedaba prácticamente mosca sin probar y le había estado dando duro a la Lefty’s amarilla de Sumo, ¿por qué no probar una vez mas?, y no estaba errado,.... al segundo tiro se dio el primer toque.

 
Debo confesar que en este ámbito los toques se dan muy tímidamente, en algunas oportunidades inclusive te lleva a pensar que enganchaste una rama, y no es hasta que la tenés arriba y te ve que realmente se inicia la pelea,....  y así fue,.... me vio y salió expreso río abajo.... la acompañé por la costa tratando de no enganchar la línea sobrante hasta que quedó exhausta sobre las piedras.  La balanza acusó 2.100 kgs. y esta no era de las “ñatas”.... era una tornasol, y créanme que no aparentaba ese peso. Si me apuraban hubiera estimado unos 3.500 kgs.... vaya la diferencia.

Ya teníamos la primera captura; ahora la tensión -por lo menos la mía-  había pasado. Pocos minutos después la segunda pieza, un poco más chica que la anterior pero igual de peleadora

 Cinco minutos después, Julio prende el primer dorado que veo sacar en este arroyo, bien sobre la cabecera del rápido. Ahí estaba cazando....ya éramos dos los “destensionados”. Faltaba Andrés que iba y venía por la costa. Lo vimos meterse en el rápido, mientras con Julio seguíamos río arriba.

Se siguieron sucediendo las barrancas y  arenales pero las bichas seguían esquivas. Para entonces eran las 2:30 de la tarde y estábamos realmente muy cansados. Fue imposible esperar a la tardecita y decidimos entonces regresar al campamento. Nos extrañó no encontrar a Andrés a la vuelta; después nos enteraríamos de que el sol había sido  demasiado para él.

No fue la pesca esperada, las “grandes” de Arroyo Grande continuarían en nuestra imaginación esperando que coloquemos la mosca adecuada.... esa que aún no hemos atado.

PD : de más está decir que la robada no cuenta.

 

 

Texto y fotografías: Gabriel Cotelo                     E-Mail: gcotelo@adinet.com.uy

 


Principal Notas Moscas Equipos Técnicas
Fotogalería Naturaleza Cultura Links

Contáctanos