R. O. del Uruguay-Departamento de Rocha  

   

TOUR DE TAJAMARES

 

 

 

 

         La primavera pasada vivimos la gratificante experiencia de pescar asiduamente en el lago India Muerta y disfrutar de la excelente calidad de pesca que éste ofrece actualmente en esa época, gracias al plan de manejo que se viene implementando desde hace un tiempo y que ha permitido una franca recuperación en la cantidad y en los portes de las tarariras.

         Pero todavía es necesario seguir mejorando la población de estos peces, ya que en verano los aún insuficientes ejemplares grandes se distribuyen por todo el espejo buscando las temperaturas que les sean más convenientes y se hace difícil su localización.

         Este mes de Enero tuvimos el gusto de recibir en el departamento de Rocha a nuestro amigo argentino Juan Carlos Sarquis, de Venado Tuerto, quien además de disfrutar nuestra costa atlántica, quería medir la resistencia de sus moscas frente a las mandíbulas de las tarariras locales.

         Sin duda que India Muerta nos daba la posibilidad de pescar alguna gran tararira, pero en verano también corríamos el riesgo de no sacar nada o de capturar solo unos pocos ejemplares menores.

         Fue por eso que optamos por la pesca en tajamares, una variante en la que sacrificamos la posibilidad de sorprendernos con un pez fantástico dentro de un hermoso bañado, por la diversión segura de sacar muchos ejemplares medianos y chicos en minilagos.

         El destino adoptado fue la estancia de una familia amiga, ubicada en las cercanías del poblado de Velásquez, en la que hay unos cuantos tajamares de pequeñas dimensiones, en algunos de los cuales nadie había pescado hasta entonces.

         El plan era aprovechar la tarde para recorrer varios de estos laguitos, empezando por los más conocidos para que Juanca debutara y luego  experimentar en los desconocidos.

         Los pescadores éramos cuatro: Gustavo Figueredo que pescaría en spinning, Sumo, Juanca y yo que lo haríamos en flycast.

  

Lago 1

 

         El primer tajamar que visitamos es el más grande y el más maltratado por ser el más cercano a las casas y a la ruta. En ese lugar hicimos la pesca previsible de ejemplares chicos con poppers de foam o de pelo de ciervo.

 

 

 

        

         La sorpresa fue una buena tararira que pesó cerca de 2 Kg, que capturó Sumo luego de encontrarla e insistir un buen rato para incitarla a atacar. Este lago está totalmente cubierto de vegetación subacuática, por lo que todas las moscas y señuelos usados fueron de flote y con antienganche, tal como lo hacemos la mayoría de las veces en este tipo de ámbitos.

         Decidimos trasladarnos unos kilómetros a probar en los tajamares nunca antes pescados una vez que capturamos dos o tres ejemplares per cápita.

  

Lago 2

 

Arribamos a los nuevos lagos con cierta impaciencia y expectativa, pues como he escrito otras veces, sabemos que en esta zona, en cualquier charco crecen tarariras de portes sorprendentes que solo los seres humanos se encargan de hacer desaparecer en caso que tengan la oportunidad de acceder.

         Ubicados de tal forma que el viento nos permitiera castear con una comodidad mínima, encaramos el segundo tajamar de la tarde con señuelos y moscas de flote en una actitud casi mecánica, repitiendo la forma más habitual de pesca y que normalmente no nos falla.

         Hubieron algunos pocos ataques ante los “plops” producidos en la superficie del agua, y aunque no en la cantidad que esperábamos, fueron de tarariras promedialmente más grandes.

     

        Ante la aparente escasez de interés o de peces, y aprovechando que en este espejo había grandes sectores casi sin vegetación subacuática, se me ocurrió enganchar en el líder de acero, un Tucanfly de foam del magnífico atador argentino Diego González del Fly Tying flyshop y buscar bajo la superficie. La única duda se me planteó ante la total turbidez del agua, lo que de acuerdo a mis preconceptos sobre la percepción de los  peces, imposibilitaría la detección de la presa. El resultado de la prueba fue que prácticamente tras cada tiro se produjo un pique, hasta que en el tercero o cuarto pude concretar la captura. Inmediatamente se abrieron todas las cajas de moscas buscando algo que pescara abajo.

         Sumo estrenó un pattern muy innovador creado por el pescador argentino Diego Espínola para la pesca de tarariras y que éste le regaló en el Cónclave de cañas y equipos de pesca con mosca realizado en Buenos Aires el Octubre pasado.

 

 

 

         Es una extraña mezcla, parecida a una Crazy Charly gigante, la cual tiene el anzuelo hacia arriba semiprotegido por un mechón de pelo. Posee además una cuchara metálica giratoria tipo spinner bait de tamaño minúsculo por debajo y dos colitas de goma al estilo de las soft bait o lombrices de silicona.

         Juanca enganchó una Kluting, un estrímer para trucha atada por Sumo en anzuelo #2, igual a una Rabbit muddler, pero que navega con el gancho hacia arriba gracias al lastrado con ojos metálicos. Trayendo lentamente su mosca bien por el fondo, Juanca tentó a una tarucha de más de 2 Kg, que fue la más grande de la tarde. Era un hermoso animal que le dio una buena pelea, y creo que nuestro amigo en ese momento se sintió satisfecho. Por lo menos Sumo y yo nos sentimos mínimamente cumplidos.

 

         

 

       Perdí la cuenta de las tarariras que sacó Sumo con la mosca–cuchara en menos de una hora, pero fueron muchas y de todos tamaños. Con el agua muy turbia, la vibración y el brillo del engendro alertaron los sentidos de las depredadoras y hubiera sido letal para ellas si no practicáramos la captura y suelta a ultranza. Pescó tantas que finalmente me prestó el artificial a mí para sustituir a mi Tucanfly ya deshecho por tantas mordidas.

         Gustavo hizo lo suyo insistiendo con señuelos de flote, y finalmente se nos adelantó a probar al tercer tajamar.

 

 

Lago 3

 

         Muy parecido al anterior en tamaño y forma, el nuevo lago parecía no tener peces. Entusiasmados con las moscas de profundidad que rato antes nos habían dado excelentes resultados, las paseamos por varios lugares del tajamar sin registrar señales de tarariras. Nuevamente, lo que antes tuvo éxito, ahora estaba en duda. Había que intentar algo distinto.

         Sumo se jugó otra carta y puso nuevamente un popper de foam, pero en lugar de pescarlo a tirones buscando el pique en superficie como supuestamente debía utilizarlo, lo usó para golpear violentamente el agua y agitar deliberadamente el lugar. Por cierto que la idea funcionó, y al poco rato logró que las taruchas se activaran y empezaran a atacar su engaño y también los de los demás tanto en superficie como a distintas profundidades.

 

 

         La pesca que se dio posteriormente fue muy buena y similar a la del segundo lago en cuanto a los portes y a la buena pelea que ofrecieron los pescados.

         Muchos piques se dieron en el último tramo del recorrido del artificial y cuando lo estábamos levantando, lo que nos da para pensar que lo venían siguiendo y al acelerarlo un poco se apresuraban a morder.

Ya con el crepúsculo encima dimos por finalizada la jornada que resultó disfrutable por la cantidad de capturas y por la pelea siempre aguerrida  de las tarariras. Además sacamos conclusiones de la práctica, que nos permiten mejorar como pescadores.

Fundamentalmente comprobar por enésima vez que los peces no se comportan siempre de igual manera y que muchas veces nos apresuramos a decir que en tal lugar no hay peces o que estos no pican, sin haber insistido lo suficiente y sin haber agotado una buena cantidad de variantes en nuestras prácticas. Esa tarde, las taruchas atacaron de distintas formas, a distintas profundidades y ante diferentes estímulos.

En segundo lugar y en forma puntual, comprobar que los peces a través de sus sentidos perciben de forma distinta a la que creemos. Si no fuera así, es impensable que en agua totalmente turbia, una tararira pudiera atacar una mosca relativamente chica y poco detectable como la Kluting de Juanca. Por supuesto que en esas condiciones, otros artificiales que provocan mayores vibraciones como la Tucanfly o la mosca–cuchara producen más estímulos y tienen más ataques, pero también es cierto que patterns menos provocadores también son detectados.

Pero entre todas las gratificaciones vividas esa tarde destaco la posibilidad de haber sido anfitriones de pesca de Juanca Sarquis, este amigo argentino a quien conocimos a través una lista de charlas de pescadores de mosca por correo electrónico. A partir de la amistad virtual, es la segunda vez que él y su familia visitan nuestra costa oceánica en verano y que somos compañeros de pesca. Juanca es también el primer extranjero que compró el permiso de pesca para el lago India Muerta hace casi un año, fundamentalmente en apoyo a la idea ya que todavía no lo usó, aunque esperamos que lo pueda hacer antes de su vencimiento.

 

 

         Es curioso pensar que sin los medios electrónicos este tipo de cosas no ocurrirían.

Texto: Gino de León                                                   E-Mail:

 

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