R. O. del Uruguay-Departamento de Rocha  

 

SEÑUELOS ENTRE LAS PLANTAS

 

 

Desde hace algún tiempo, venimos compartiendo con Sumo y Gino numerosas jornadas de pesca, varias de las cuales han sido relatadas en diferentes notas de este sitio. He adquirido con ellos los principios básicos del "fly", pero por una u otra razón, continúo apegado al spinning. Es así que con toda humildad y no siendo experto en el tema, he decidido escribir algunas líneas (valga la expresión en una página de pescadores) sobre algunos aspectos que pueden serle de utilidad, a aquellos que vayan a emplear esta técnica en el lago de India Muerta.

El departamento de Rocha posee numerosos espejos de agua aptos para la pesca de tarariras. En muchos lugares, fundamentalmente tajamares, esteros,  canales de arroceras, etc, podemos utilizar los artificiales clásicos: popper, jitter, oreno, sputter, cucharas giratorias, etc, y de hecho hemos utilizado los fabricados por Barajuan, con excelentes resultados.

Sin embargo, India Muerta tiene características particulares que hay que tener en cuenta.

Recuerdo muy bien en una oportunidad que concurrimos con Sumo y un grupo de amigos de Montevideo. Una vez que llegamos, opté por pescar sobre una margen limpia del lago.

El resto del grupo practicaba mosca y yo spinning; al rato y desilusionado por no obtener ningún ataque decidí alejarme unos 200 metros hacia la izquierda; allí encontré una lengua de aguas tranquilas con abundante vegetación, en donde se alternaban sectores totalmente tapados y otros mas limpios.

Me pareció excelente y decidí probar. Yo llevaba los clásicos artificiales que ya mencioné y comencé probando con un popper que me había resultado muy rendidor en anteriores oportunidades.

 

La corazonada no me había fallado, y efectivamente ahí estaban las tarariras, que con algunos ataques de dentro de los camalotes metían miedo. ¡Las había encontrado y ahora venía la paliza!... 

Que ingenuo... Fue tremenda la frustración de luchar con los señuelos que no cesaban de engancharse, aún buscando con lances de precisión los claros con escasa vegetación. Y no tenía ninguno con antienganche...

A  duras penas prendí una que se enredó en la vegetación y se escapó. Entonces se me ocurrió cambiar el popper por una mosca con antienganche que  Sumo había atado para la página, la "Dancing Frog". Tenía mis dudas que la pudiera arrojar con el equipo de spinning, pero funcionó. Era increíble ver como el verdín se movía para luego ver desaparecer la mosca de un bocado.

         

 

La efectividad de la mosca era acalambrante; trabajaba muy bien sin engancharse en absoluto y cada ataque era prácticamente una clavada.

Luego de esta experiencia y como pasa en todas las cosas de la vida, que uno aprende mas con los errores que con los aciertos, he ido optimizando el uso de los artificiales de manera de obtener una buena factura.

Como un primer punto a destacar que se desprende de lo antedicho, es que si se concurre a India Muerta con señuelos inapropiados, es altamente probable que no se pesque nada. En el mercado existen varios modelos con antienganche: ranas, ratones de goma y otra variedad con el anzuelo hacia arriba a manera de escorpión. Pero dado el alto precio de los artificiales, y además por el placer de fabricar nuestros implementos tal como hacen los mosqueros, decidí realizar algunos. He trabajado con dos materiales: de madera y de foam.

Los de madera son mucho mas pesados, y se pueden lanzar a grandes distancias. Son más visibles por su mayor tamaño, y agitan mas el verdín cuando accionan, por lo que presentan un mayor porcentaje de ataques. Tienen el inconveniente que por ser voluminosos, si la tarariras no los toman desde atrás en donde está el anzuelo, se erra la clavada.

Los de foam son mucho más rápidos de construir, y la clavada es más certera porque la tararira lo traga entero. En su contra tienen que por ser livianos es difícil obtener un buen lanzamiento (muchas veces innecesario) y a veces si el verdín es muy compacto, la tararira no lo detecta.

 

     

Se pueden construir con el anzuelo hacia arriba o hacia abajo;  en todos los casos le incorporamos un antienganche con trozos de líder de acero, o alambre muy fino. También los lastramos con plomo en su parte inferior, de manera que el anzuelo quede hacia arriba; esto también le agrega peso  y mejora el lanzado.

Es deseable que tengan el bisel hacia abajo, o un bajo perfil en su parte anterior que facilitan el deslizamiento, y además carecer de paletas o hélices que frecuentemente se enredan.

Como pintura usamos siempre la de auto soluble en thinner que presenta un secado rápido, y nos permite darle varias manos en un corto período de tiempo.

No es necesario que tengan una terminación impecable, dado que como todos sabemos la tararira no es muy selectiva a la hora de atacar.

Otros aficionados de Rocha han diseñado otros señuelos que según me han comentado, funcionan también muy bien.  

Finalmente, los comerciales que andan mejor son los ratones y ranas de goma de color negro; el problema es que pueden durar un solo ataque como me sucedió en una oportunidad. Falta en el mercado, un producto nacional con adecuado rendimiento, por lo que invitamos al amigo Barajuan a que lo construya.

En cuanto a la manera de trabajarlos, lo hacemos realizando tiros precisos, recogiendo lentamente y con pequeños tirones. Lo mas frecuente es que detectemos al pez por algún ataque fallido. Una vez ubicado éste, hay que hacer el tiro a lugar justo, para presentarle a la tararira el señuelo de forma que le resulte fácil de morder. Esto puede requerir varios intentos seguidos hasta que se produzca el próximo ataque.

Así como la pesca en aguas limpias tiene el atractivo de una pelea franca y de gran combatividad, en aguas sucias requiere la capacidad y habilidad de hacer un buen trabajo con el artificial y lograr una clavada certera.

 

        

Texto: Gustavo Figueredo                        E-Mail: Info


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