|
Cementerio
de
numerosos
barcos
naufragados
en
su
laberíntico
roquedal,
ha
dado
origen
a
múltiples
historias
y
leyendas
que
se
suman
al
misterioso
encanto
del
lugar.
El
peñón
rocoso
que,
mar
adentro,
se
prolonga
en
tres
islas-hogar
de
lobos
marinos,
sirve
de
base
al
faro
de
25,6
m
que
es
rodeado
por
familias
de
lobos
que
compiten
por
el
espacio
y
el
sol,
con
los
turistas.
Las
dunas
del
Polonio
que
años
atrás
eran
más
numerosas,
se
trasladan
y
cambian
de
ubicación
como
si
tuvieran
vida
propia.
Por
decreto
presidencial,
en
1966,
fueron
declaradas
"monumento
natural",
lo
cual
no
ha
impedido
la
construcción
irregular
que
atenta
contra
la
supervivencia
de
esta
maravilla.
No
existe
ruta
que
permita
acceder
en
automóvil.
Para
llegar
al
Cabo,
se
puede
recurrir
al
servicio
de
carros
tirados
por
caballos,
de
jeeps
o
vehículos
todo
terreno,
que
ingresan
a
través
del
camino
que
parte
del
kilómetro
264
de
la
ruta
10.
En
la
ruta,
hay
lugar
donde
dejar
el
vehículo
a
reparo
y
custodiado.
El
viaje
dura
unos
55
minutos,
de
trayecto
por
bosque
y
playa.
Las
mismas
opciones
se
ofrecen
en
el
balneario
Barra
de
Valizas,
desde
donde,
además,
se
puede
ir
caminando
por
la
playa,
atravesando
las
dunas.
DUNAS:
MONUMENTO
NATURAL
Las
prolongaciones
de
la
Sierra
de
Carapé,
alcanzan
la
altura
máxima
en
la
Sierra
de
los
Rocha,
con
332
m.
Toda
la
zona
es
de
gran
belleza
panorámica.
Colinas
y
lomas,
se
encuentran
afectadas
por
la
erosión
y
dan
lugar
a
grandes
zanjas
o
cárcavas,
muy
visibles
en
la
zona
costera.
Además,
repartidas
en
forma
discontinua
por
la
costa,
aparecen
enormes
barrancas
que
dan
al
entorno
un
cariz
especial.
Con
sus
hendiduras
y
formaciones
crateriformes,
dejan
al
descubierto
las
diferentes
capas
que
las
componen
y,
en
casos
como
Santa
Isabel
de
La
Pedrera,
permiten
echar
a
volar
la
imaginación
ante
la
aparición
de
pequeñas
formaciones
ovoides
en
sus
laderas.
Bordeando
las
playas,
emana
otra
de
las
maravillas
que
hacen
de
Rocha
un
sitio
irrepetible:
la
franja
de
dunas
y
médanos,
entre
las
que
se
encuentra
el
Cerro
de
la
Buena
Vista,
la
más
alta
de
Sudamérica.
A
50
m
de
altura,
su
cima
expande
un
panorama
espectacular:
la
isla
del
Castillo,
las
playas,
el
Cabo
Polonio,
la
Laguna
de
Castillos...
En
la
base
de
esta
imponente
masa
granítica
sobre
la
que
se
adosa
la
arena,
se
ve
un
mojón
de
mármol
rústico,
que
soportó
uno
de
los
tres
Marcos
traídos
especialmente
desde
Lisboa,
para
delimitar
los
imperios
de
España
y
Portugal,
de
1750
a
1777.
La
parte
superior
de
ese
Marco,
se
exhibe
hoy
en
la
Fortaleza
de
Santa
Teresa.
Las
dunas
de
Cabo
Polonio
alcanzan
hasta
30
m
de
altura
y
a
pesar
de
haber
sido
declaradas
monumento
natural,
su
belleza
y
fragilidad
son
tales
que,
cualquier
modificación
producida
en
el
entorno,
puede
hacerlas
desaparecer.
|