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ROCHA: MISTERIOS Y ENCANTOS IRREPETIBLES

 

En Rocha, las prolongaciones de la Sierra de Carapé, dan lugar a multiplicidad de formas y relieves: desde sierras, cerros agrestes, y profundas y pedregosas quebradas, a tierras bajas e inundables, que conforman humedales y bañados. Pasan por una cadena de lagunas litorales y llegan a la costa atlántica en la que afloran como pintorescas puntas rocosas que se alternan con las extensas playas de finísimas y blancas arenas. Bordeando las playas, emana otra de las maravillas que hacen de Rocha un sitio irrepetible: la franja de dunas y médanos, entre las que se encuentra el Cerro de la Buena Vista.

Ese variado marco es acompañado por frágiles ecosistemas, con abundante flora y fauna que forman parte de lo que fue declarado por la UNESCO, Reserva de Biosfera Bañados del Este, y partes de ese territorio son áreas protegidas.

   RESERVA

DE BIOSFERA

DE LA HUMANIDAD

 

La Reserva de Biosfera Bañados del Este comprende la cadena de lagunas, bañados y esteros del departamento, que se extienden paralelos a la costa atlántica. Por su extensión e importancia biológica, conforman el principal ecosistema de humedales del territorio y revisten interés mundial por su carácter único.

Conforma la mayor reserva genética de avifauna del país, a la que se suman numerosas especies de aves migratorias que buscan alimentación y reposo en playas y pajonales, muchas de las que corren riesgo de extinción.

Estas lagunas poseen una importante fauna ictícola que dan lugar a la pesca artesanal, realizada por comunidades de pescadores que, asentadas en las cercanías desde hace varias décadas, coexisten en cierta armonía con el ecosistema y constituyen un atractivo en sí mismo para turistas y visitantes.

La densa red fluvial que desemboca en las lagunas, es bordeada por espesos e interesantes montes indígenas, en los que abundan mamíferos como nutrias, carpinchos, lobitos de río, manos peladas, zorros y gatos monteses. En campos y llanuras pueden divisarse ñandúes en abundancia. 

Los montes de ombúes, de higuerones y las casi 70.000 hectáreas de palmares que hay en la Reserva, además del gran valor escénico que dan al entorno, constituyen un hecho excepcional: es el único lugar del mundo en que estas especies se encuentran en tal concentración.

 

    CENICIENTAS CABELLERAS DOMINAN EL PAISAJE

 

Miles y miles de palmeras varias veces centenarias, conforman un paisaje único e irrepetible, en estos bosques que ocupan unas 70.000 hectáreas de los departamentos de Rocha y Treinta y Tres y alcanzan su máxima expresión en los palmares rochenses de Castillos y de San Luis.

A pesar de su aspecto exótico y tropical, la palmera butiá capitata, es autóctona del Uruguay y sur del Brasil. Pero las dimensiones y densidad que alcanzan las agrupaciones formadas en nuestro país, son únicas.  Esta especie se distingue de otras palmeras, por el color verde ceniciento de sus hojas compuestas. Cada butiacera tiene hasta 25 de esas pínulas que miden entre dos y tres metros. Sus troncos alcanzan un diámetro de 60 cm y una altura de hasta 9 metros. Sus frutos, que se presentan en racimos, son pequeños "coquitos" anaranjados, de sabor agridulce a los que los lugareños dan múltiples usos. Algunos de éstos son comercializados en puestos a los lados de la ruta 9: la tradicional caña con butiá, la miel de coquito - producida del hervido con azúcar -, café de coco - de sus semillas tostadas y molidas -. También se utiliza como alimento para cerdos, ya que da a la carne un sabor y aroma especial. Las hojas se emplean como forraje para el ganado en tiempos de sequía y la fibra que de ellas se obtiene, se destina a rellenar colchones y fabricar felpudos y esteras.

El palmar de mayor densidad es el de Castillos, zona ganadera, donde se agrupan 500 ejemplares por hectárea. El de San Luis, zona arrocera, es un palmar más ralo y está menos conservado.

Su extraordinaria belleza no es sólo un lirismo, sin embargo, esta maravilla corre riesgo de extinción. El envejecimiento del palmar es dramático, su edad estimada oscila entre 200 y 300 años. La posibilidad de regeneración natural está invalidada por las formas intensivas de producción agrícola - fundamentalmente del arroz -, y ganadera, ya que el ganado se come las plantas jóvenes.

La preservación del palmar es un desafío económico, cultural y paisajístico.


 

                         Rocha Paraíso Natural

 

 

   TURISMO DE NATURALEZA

Establecimientos eco-turísticos ofrecen paseos en carruaje, cabalgatas, reconocimiento de flora y fauna, observación de aves y, según la época del año, yerras, esquilas y demás tareas específicas de las empresas.

Algunos tienen propuestas de paseos por el día y otros incluyen cómodos alojamientos. En casi todos los casos ofrecen servicios gastronómicos, que pueden abarcar almuerzos y meriendas camperas, o incluir platos típicos de la región o creaciones del lugar.

 

         

      Paseos propios de lugares exóticos

 

  En medio del paisaje serrano, el camino que une las rutas 9 y 10  atraviesa la Cuchilla de Arbolito. Por ruta 9, puede entrarse a la altura del mojón 221.

Cerca de la torre de microondas, se llega a una altura tal, que permite la visibilidad de un extenso panorama de la costa oceánica, incluyendo las dunas de Cabo Polonio. El estratégico lugar fue utilizado por los españoles, en 1797, para instalar la guardia militar Don Carlos, cuyos restos abandonados pueden aún apreciarse.

 

   La ruta 109, una de las más antiguas vías de acceso a Rocha y favorita de las diligencias y correos a caballo, atraviesa una de las zonas más altas del país. Esta y sus caminos vecinales que, a pesar de no ser pavimentados son perfectamente transitables, descubren paisajes serranos espléndidos, en los que sólo las aves alteran el silencio. La inusitada  belleza de las Sierras de Rocha, con sus cerros agrestes de laderas pedregosas, profundas quebradas y valles surcados por pequeños arroyos, con abundante flora indígena y variada fauna silvestre, es injustamente poco explorada por el turista.

Salpican la vegetación del rocoso suelo, nostálgicas taperas de piedra que permiten imaginar la vida de hace dos siglos. Entre ellas está un antiguo molino bien conservado, "La Tahona",  manifestación perfecta de la arquitectura y economía de la época colonial, que es posible visitar, con la debida autorización de sus actuales propietarios. *

 

   Conocida como "ruta de las 99 curvas", la ruta 15, discurre en medio de panorámicos paisajes serranos de particular belleza, entre curvas que pueden llegar a los 180°.

Entre los poblados de Parallé y Velázquez, pasa por el lugar donde se libraron las dos batallas de India Muerta, donde Fructuoso Rivera, caudillo colorado y primer presidente uruguayo, fue derrotado en dos oportunidades: 1816, por la vanguardia del ejército portugués, y en 1845, por el rosista Gral. Justo José de Urquiza, en plena Guerra Grande. Recuerda estos hechos, una placa semioculta por los eucaliptos que bordean la carretera en ese tramo.

En esa zona de abundancia de ñandúes, también pueden apreciarse corrales o " mangueras" de piedra utilizados para encerrar el ganado, a modo de alambrado, en la época colonial. Similares formaciones pueden encontrarse en India Muerta, Alférez y Garzón arriba.

Pasando Velázquez y sobre el km 98, está la entrada a la Represa de India Muerta, que tiene el camino señalizado por cartelería. En el embalse, lugar tranquilo y paradisíaco donde la vista se pierde en el espejo de agua, además de la observación de gran diversidad de avifauna entre la que se destacan las garzas, el visitante puede realizar múltiples actividades. Está permitido practicar deportes náuticos preferentemente sin motor ni  agresión al ambiente, y la pesca con caña y reel.

En la zona, hay establecimientos agroturísticos y arroceras que, además de proporcionar variados servicios al visitante, le permiten conocer el proceso de la producción de arroz.*

 

    La ruta 16 - que junto a la 14 es habitualmente llamada "camino del indio", pues se asoció el palmar al pasaje de los indios -, alcanza su mayor sugestión hacia el norte de Castillos, donde la presencia del palmar es mayor.

Muy cercano a la ciudad - 4 Km -, está el cerro Rocha o de Navarro, donde se encuentran la Cueva del Tigre y los restos del "cerco de piedra", el cual, supuestamente, fue el primer potrero de la región.

Ubicado en la falda meridional del cerro, el corral abarca 180 hectáreas y, con un extremo en la cumbre y otro en la base, forma una elipse. Aunque todavía es posible apreciar la magnitud de la obra, no conserva ningún tramo con la altura original estimada en 1,50 m, pues gran parte de las piedras de sus paredes fueron utilizadas para el arreglo de caminos y cimiento de construcciones vecinas. Se presume que el murallón fue levantado por españoles y tapes, con piedras arrancadas al propio cerro.

Sobre el kilómetro 22, está el cerro de la Lechiguana, en el que se conservan varios corrales de piedras y de palma.

Poco más adelante, como en una postal exótica, surgen espléndidas, centenarias palmeras, agrupadas por miles, en una de las máximas expresiones de los palmares de Castillos, con la Laguna Negra al fondo.

Cerca del kilómetro 32, al borde de la carretera y con el marco de la sierra de La Blanqueada, impacta a la vista un corral de piedra y palma. Puede apreciarse en detalle la forma en que las piedras se colocaban rellenando los espacios entre palmera y palmera.

Poco después del cruce de rutas 16 y 14, doblando hacia el noreste por la 14, es visible el más grande de los corrales de palmas de la región, definido como "mayor monumento de la ganadería rochense". Se estima que pudo albergar a 40.000 reses. Hace pocos años se contaron 785 palmeras en pie, de las 900 que lo formaron originalmente, ubicadas  tan juntas unas de otras, que los animales no podrían sacar la cabeza fuera del corral.

A siete kilómetros del cruce de las rutas 16 y 14, se llega al puente que atraviesa el espectacular bañado de los indios, reserva de flora y fauna de enorme importancia. El lugar es apto para la observación, pues es asombrosa la cantidad y variedad de aves y mamíferos que allí conviven: cisnes de cuello negro, amenazados gansos blancos, chajás, espátulas rosadas, patos de diversas especies y colores, gaviotas, teros, teros reales, cuervillos, garzas de variados tamaños y colores, cigüeñas, y muchas más. Es posible ver nutrias y carpinchos o aves rapaces, entre otros.*

 

    En territorio rochense, la ruta 19 une Chuy con la Picada de Techera. El más conocido es su primer tramo, pues es el utilizado para acceder al Fortín de San Miguel, al cerro Picudo y al Área Protegida de los bañados de San Miguel. Hacia el norte de San Luis al Medio, atraviesa los menos visitados, pero igualmente interesantes, palmares de San Luis.

Allí se alternan bañados y arroceras con pequeñas construcciones de paja, típicas de la región. Presenta algunas características como los "tacuruses" - termiteros que afloran como pequeños montículos en los campos -, o la cría del cerdo pampa adaptado al bañado, y que pueden observarse entre la increíble variedad de especies de aves que habitan el lugar.

     

     

         LAGUNAS

Las cinco lagunas del departamento: Garzón, Rocha, Castillos, Negra y Merín, están integradas al sistema lacunar del océano Atlántico que llega hasta Brasil. Fueron formadas por los procesos tectónicos de la costa y la acción de la deriva litoral. A su vez, las corrientes y los vientos, generaron barras arenosas que les interrumpe la comunicación permanente con el mar.

Todas ellas son consideradas Parque Nacional Lacustre y forman parte de las áreas protegidas.

 

         LAGUNA DE ROCHA

 

Esta laguna, es de una increíble belleza escénica. Se la puede abordar, transitando los 8 kilómetros que la separan del cruce de las rutas 15 y 10. Desde allí, otro camino permite aproximarse a su barra. También es posible acceder por la costanera de La Paloma.

La laguna ocupa unas 7.200 hectáreas de espejo de agua y 7.000 de área circundante. Su profundidad media es de 0,58 m, característica que, junto a la mezcla de aguas marinas y continentales, la convierten en un lugar único para la vida de numerosas especies de flora y fauna. Se comunica con el mar a través de una barra arenosa que se abre periódicamente, momento en que entran o salen especies que desovan en las aguas lagunares. Esta característica le confiere, además de su particular encanto, una gran fragilidad. 

Sus recursos son explotados desde hace 50 años, por una comunidad de pescadores artesanales asentada en sus costas, cuya economía depende exclusivamente de ello.

El mayor atractivo se lo da la diversidad de su fauna: más de 220 especies de aves viven en ella y sus alrededores. Es uno de los pocos lugares del país donde habita el flamenco; su población de cisne de cuello negro es una de las mayores del mundo y es hogar y refugio de aves amenazadas, como el ganso blanco. Cuenta con rayadores, gaviotas, gaviotines y numerosas migratorias que allí descansan y se alimentan: chorlos de varias especies, golondrinas, patos y aves rapaces.

Esta reserva cuenta con cartelería y con un refugio para el avistamiento de aves, perteneciente a PROBIDES, desde el que puede apreciarse la impresionante diversidad de avifauna. Los horarios más recomendables para el disfrute de esta actividad son el amanecer y el atardecer.

 

         LAGUNA DE CASTILLOS

 

En la laguna de Castillos, se prohíbe navegar, cazar y acampar. Sin embargo, es posible disfrutar y apreciar su belleza haciendo uso de los servicios ofrecidos en las estancias linderas, o recorriendo los alrededores para deleitarse con las paradisíacas postales naturales que presenta.

Por ejemplo, por la ruta 9, a la altura del kilómetro 246, una mirada a la derecha, nos da una panorámica de la laguna, con el océano como fondo. Apenas antes que la ruta cruce el arroyo Sarandí del Consejo, en el kilómetro 251, sale un camino hacia la izquierda que, a 6 o 7 kilómetros, nos deposita en la cima del Cerro Agapito. A nuestras espaldas avizoramos la Laguna, mientras, al norte, se extiende la Cuchilla de la Carbonera, espectáculos absolutamente deleitables.

Un poco más adelante, por el kilómetro 256, a la izquierda, se aprecia un denso Ceibal, de gran belleza en verano cuando se cubre de flores. Por el 257, se ve una de las varias mangueras de palmas de la región. Y las variantes son infinitas; con imaginación y buena disposición, cada punto de la ruta va  mostrando perspectivas inigualables. 

Otra posibilidad de apreciar una parcialidad de la laguna, la da la visita guiada al monte de ombúes, al que se accede por el arroyo Valizas, sobre la ruta 10, tanto en su parte estatal como en la de privados.

 

         LAGUNA NEGRA

 

La laguna Negra o De Los Difuntos, con su espejo de agua de 17.500 hectáreas, es una gran reserva de agua dulce del mundo que, además, tiene un altísimo grado de pureza.

Su lecho está compuesto por una turba tan fragmentada, que sus partículas en suspensión resultan casi imperceptibles y difíciles de filtrar. Esa característica, que obstaculiza la refracción de la luz, da a sus aguas la coloración oscura que la nomina, y es distintiva de esta laguna.

Durante varios milenios, drenó hacia la Laguna Merín a través del arroyo San Miguel. La mano del hombre cambió su rumbo y hoy, su riquísima agua dulce, junto con la de los bañados aledaños, es volcada al océano Atlántico a través de conexiones indirectas al Canal Andreoni, que desagota en La Coronilla. 

Su profundidad alcanza cinco metros como máximo. Cuenta con paradisíacas playas de finas y blancas arenas. Está rodeada por una extensa franja que alterna bañados, monte de albardón, pradera y sierra rocosa con monte nativo.

 

         POTRERILLO: UNA VISITA INOLVIDABLE

 

El Potrerillo de Santa Teresa integra el Área Protegida de la Laguna Negra y sólo puede ser visitado con la conducción de un guía, a través de los senderos acondicionados a tales efectos.

Ubicado en la margen nordeste de la laguna, en sus 715 hectáreas destacan cuatro ambientes: bañado, monte indígena, pradera y costa arenosa. Posee además, el invalorable patrimonio  arqueológico que significan los "Cerritos de Indios", construcciones de más de 3.000 años de antigüedad.

Para llegar hasta allí, hay que tomar el camino que parte hacia la laguna, desde el kilómetro 302 de la ruta 9, frente al parque de Santa Teresa. Ya en la laguna, una embarcación conduce al visitante durante 40 minutos de travesía, hasta el muelle del Potrerillo, en una zona de playa acondicionada para el turista.

El paseo continúa con una caminata de un kilómetro, a través de un monte indígena excepcional por su variedad de especies, donde el guía especializado evacua consultas. Al llegar a la casa de piedra rodeada de ombúes, se recibe información sobre el área, sus objetivos y la importancia de conservar la diversidad biológica. Hay también un puesto de ventas de artesanías típicas de la región.

Desde allí parten nuevos senderos de interpretación, que se internan en zonas de bañados, para el reconocimiento de numerosas aves: espátulas rosadas, patos, federales, garzas, cisnes y chajaes.

Es posible ver al Dragón, pájaro autóctono muy llamativo por sus colores amarillo y negro, que se encuentra amenazado de extinción. Se puede también observar carpinchos, nutrias y los pequeños ciervos guazú-birá. En las cuevas de las barrancas hay vampiros.

El predio del Potrerillo es propiedad estatal y es administrado coordinadamente por PROBIDES (programa técnico) y la DINAMA (Dependencia ministerial.

 

         LA QUEBRADA DE LOS HIGUERONES

 

Los higuerones que, contrariamente a lo que podría suponerse, no son higueras grandes, son árboles autóctonos de toda la América subtropical. Lo sorprendente de los que aparecen en la Laguna Negra, es la concentración en que se presentan sus gigantescos ejemplares, tomando en cuenta que nacen como planta epífita.

Una planta epífita no es parásita: en el ciclo reproductivo de estos árboles, los frutos son comidos por los pájaros que luego defecan sobre otros árboles y palmeras. Las semillas que encuentran el sustrato y la humedad necesarios, germinan sin parasitar al anfitrión. Las raíces de la joven planta crecen y bajan a lo largo del tronco hasta llegar al suelo donde, tras enraizar, se engrosan y se unen unas con otras formando el tronco, rodeando al que fue su soporte. Ya en el suelo, el higuerón no estrangula a la planta soporte, sino que compite con ella por el agua, los nutrientes y la luz.  

Es posible apreciar esta maravilla en el sendero de los higuerones, de la Colonia Don Bosco, que se encuentra sobre la ruta 16, a pocos kilómetros de Castillos. Allí pueden observarse añosos y colosales higuerones integrados al monte de quebrada, junto a enormes helechos y grandes ejemplares de aguay, tembetarí, chalchal, aruera, coronilla, palmas butiá y guayabo, entre otros. ¡Impresionante!

     

               


 
 
 
 
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